“Si comprás y pagás en Argentina, te debe atender un trabajador argentino” es la consigna que procura instalar el gremio que nuclea a los trabajadores argentinos de Centros de Contacto de la República Argentina. El proyecto de Ley busca que se ponga a las empresas de servicios un límite de importación de esos servicios al exterior. Se está perdiendo mucho mercado interno y el lado más débil es siempre el trabajador”, explicaron desde ATACC.

 

Desde la Asociación de Trabajadores Argentinos de Centros de Contactos, sindicato que agrupa a los trabajadores de Call Centers en todo el país, se está solicitando a nivel nacional para que se exija a las grandes empresas de servicios que contraten Call Centers en Argentina para atender a sus clientes argentinos. El gremio pidió audiencia con el Ministro de Trabajo de la Nación, Jorge Triaca, a través de su par provincial, a cargo de la cartera laboral cordobesa, Omar Sereno, para plantearles la preocupación por la amenaza de pérdidas de empleos del sector y poder presentarle la propuesta de legislación de Compre Trabajo Argentino.

El sector ha denunciado en las últimas semanas que se produjeron "seis mil despidos” y flexibilización laboral en distintos call centers en los últimos años. Además, afirmaron que peligran "diez mil puestos de trabajo” por la práctica de las empresas locales de contratar firmas del exterior. Al respecto, Walter Franzone, secretario general de ATACC aseveró que "las empresas importan los servicios de otros países latinoamericanos con salarios más bajos que en Argentina”.

El dirigente gremial pidió la intervención del Ministerio de Trabajo, ya que, dijo, "las empresas pretenden reducir las horas semanales de 36 a 30. Los puestos de trabajo se van a otros países porque es más barato”. Para Franzone, esta nueva modalidad de contratación de la que se sirven éstas grandes empresas de servicios motivados por el nuevo escenario económico tiene un único objetivo que es reducir sus costos. Así detalló, “contratando empresas de Centros de Contacto extranjeros como los de Colombia, Paraguay o Perú, minimizan gastos y no deben cumplir con el régimen laboral, por ello maximizan ganancias y no contratan call centers argentinos”, explicó. Y continuó, “evitan tener empleados en relación de dependencia directa, y a la vez, para reducir costos salariales, parte del servicio de atención al cliente lo brindan con empresas radicadas en países de Latinoamérica donde con el sueldo de un trabajador argentino contratan dos operadores o más”, explicó.

El sindicalista reclamó medidas de acción “urgentes” para cuidar el trabajo en el sector. Dijo que desde su gremio busca que el gobierno nacional considere su Proyecto de Ley, que establece controles y regula la atención de los consumidores de productos y de servicios. “Si un argentino paga un servicio en el país, que sea atendido en los centros de contacto por argentinos, lo que evitará la perdida de fuentes laborales”, explicó. “Venimos pidiendo una ley similar al Compre Argentino, que si un producto o servicio se compró en nuestro país, el servicio de atención al cliente lo preste también un argentino”, especificó.

A la crisis en el sector se suman las consecuencias que pueda acarrearla reciente medida del Banco Central, que eliminó la validez de las grabaciones como elemento de prueba suficiente para operaciones financieras que realizan compañías de seguros. Aun cuando, según fuentes del BCRA, esta medida se adoptó como mecanismo de protección para los clientes, ante los excesos de los call centers, tanto desde la Cámara de Empresarios de Centros de Contacto como desde la entidad gremial que nuclea a los trabajadores, aseguran que la resolución pone en riesgo los puestos de trabajo en los call centers ya que en el cambio dispuesto por la entidad, “no se han contemplado las modalidades ni protocolos de la atención de clientes”.

En este sentido Franzone advirtió que “de no existir la grabación de llamadas como una requisitoria indispensable para la confirmación de los trámites de cualquier tipo de servicios, se verán afectados los propios consumidores y se incentivarán las posibilidades de fraudes ante la pérdida de control y de verificación del consentimiento de los clientes mediante las grabaciones a las que están sujetas todos los call centers del país”.

Por ello, el gremio de los call centers, que representa a los operarios de Córdoba, de Capital Federal y de otras cinco provincias, declaró el estado de alerta y movilización, tras conocer la comunicación “A” 6145 del 6 de enero pasado, “porque impactaría sobre 10 mil puestos laborales en todo el país, de los cuales alrededor de 4.000 están en la provincia de Córdoba”, advirtieron.

No más maquinas en la atención

La propuesta que Atacc lleva al gobierno nacional expresa  también un beneficio para los consumidores ya que también propone quitar del medio la atención por máquinas (IVR) para que se generen así nuevos puestos de trabajo, “la medida brindaría una mejora en la atención a los usuarios de los servicios incrementando la calidad de la prestación de los mismos y se generarían entre 15 y 20 mil puestos de trabajo dentro de una franja etaria entre los 20 y hasta los 35 años” aseguró.

Tras explicar que el trabajo de los call centers es esencialmente de atención a los servicios de las grandes empresas que se hace a través de canales de Multimedia y a través de las nuevas tecnologías, por lo que puede hacerse desde cualquier sitio del mundo, Franzone manifestó que “lo que están haciendo las grandes empresas de servicios que utilizan Centros de Contacto para la atención de sus clientes afecta principalmente a compañeros de las provincias de Córdoba, Chaco, Salta, Tucumán, Mendoza, San Luis, Buenos Aires y C.A.B.A”.